Llega el verano, el calor y con él las prendas cortas. Empieza aquí empieza el dilema: ¿Me depilo o no? ¿Seré coherente con mis ideas si lo hago?¿Y si no lo hago, podré soportar a la gente opinando de mis pelos?
Antes de empezar, te quiero contar un secreto: no estás sola en esta duda. El cuerpo de las mujeres siempre ha estado sometido al juicio público. Nos encontramos muchas veces subyugadas a normas y cánones estéticos que nos dicen “que para estar bella hay que sufrir”. Seguro que en tu entorno habrás visto a mujeres que sufren por no mostrar su vello y a otras que son fuertemente criticadas por hacerlo. Tú misma puedes haberlo sentido en tu propia carne. Aquellas veces que estabas depilada probablemente no pasaba nada, cumplías la norma, pero cuando decides no hacerlo parece que recibes mucha atención indeseada. Además, es raro ver en televisión mujeres con pelo, hasta en los anuncios de depilación las mujeres se depilan sobre zonas ya depiladas. Todos estos modelos y experiencias influyen en nuestro comportamiento porque nos van transmitiendo qué se puede hacer y qué no, qué comportamientos son socialmente deseables y cuáles no. De esta forma, desde pequeñas vamos creando normas de lo que es “ser una buena mujer” . En esta idea de la mujer perfecta una pieza clave es la belleza, la cual se asocia a la ausencia de vello.
Con todas estas influencias, llega el verano y por tanto, nos encontramos el debate ¿qué debo hacer? Y seguro que esperas que este artículo te de la respuesta, completamente normal. Quizás la pregunta podría ser, ¿Qué quieres realmente hacer?, o ¿qué necesitas hacer en este momento de tu vida?
Sin embargo, más que respuesta te voy a sugerir que te hagas preguntas para facilitar que la respuesta la encuentres por ti misma. (Te recomiendo que hagas este proceso por escrito para que así no le des vueltas en tu cabeza y para que, cuando tengas dudas puedas ver por qué tomaste la decisión).
- ¿Qué es valioso para ti? ¿Qué valores tienes en tu vida?
- Cada opción tiene sus costes y sus beneficios. Plantéate ¿qué opción tiene mejor balance costes/beneficios en este momento de tu vida?
A veces puede pasar que decidas algo que no es totalmente coherente con tus valores porque los costes de hacerlo son muy elevados. Por ejemplo, puedes elegir depilarte porque este año no te apetece soportar a tus primos que son unos pesados. Si esto es así, no pasa nada, eres humana y no se pueden pelear todas las batallas.
Ir contracorriente en esta sociedad cansa.
Por ello, tenemos que cuidarnos y elegir muy bien nuestras batallas para no quemarnos en el proceso.