Estar jodida siendo terapeuta

Hoy lunes me he levantado pensando si el fin de semana fue real o lo he soñado. Para las que no lo sepáis, este finde fueron las JAFA y di una ponencia, para mí la más difícil hasta la fecha. Si os soy sincera una parte de mí ahora tiene miedo, miedo de no estar a la altura del cariño que he recibido, pero en honor a eso, voy a hablar del miedo que yo sentí y del que muchas sentimos, del autoestigma.

 El autoestigma en salud mental hace referencia a ese miedo, vergüenza, rechazo que sientes cuando te etiquetas (etiquetan) como “loca”. Todas estas emociones que vienen asociadas a la palabra “loca” muchas veces nos llevan a la ocultación, a no buscar ayuda y a pensar que hay algo malo en nosotras, precisamente lo opuesto a lo que tratamos de transmitir como terapeutas.

No creo que sea casualidad que nos podamos sentir así, la realidad es que, como siempre, hay un sistema entero montado para favorecer este sentimiento. Existe la idea popular de que les terapeutas somos seres imperturbables, que siempre sabemos qué hacer y cómo regularnos, nada nos afecta. Parece que, si te dedicas a la psicología sanitaria o clínica, pierdes la condición de persona, te vuelves un robot capaz de gestionarlo todo y nunca te equivocas.

Mención aparte a las variables macrosociales, hay ofertas de trabajo en las que se piden “terapeutas sanos” y será irónico, pero en muchos centros de salud mental precisamente lo que menos se cuida es la salud mental de sus trabajadores. Esto hace que, si no estás bien, aumente tu miedo a mostrarte, literalmente puedes perder tu puesto de trabajo o no llegar siquiera a conseguirlo. También está la sensación de responsabilidad, si no estoy bien y no puedo seguir, ¿qué pasará con mis consultantes?, no quieres defraudar a nadie, aunque no hacerlo sea a costa de tu bienestar. Además, vamos a lo económico, muches somos autónomes y estar de baja sin alguien que te sostenga económicamente es, sinceramente, una utopía.

A nivel individual, es muy reforzante el identificarte como persona con tu trabajo: “yo soy una persona que ayuda a les demás y encima, soy analista de conducta, vamos que soy la leche”. Sin embargo, ponemos toda nuestra valía en una cosa, una cosa muy concreta, ¿y cuándo no está? ¿Qué somos si no somos terapeutas? Enfrentarnos a esto es difícil y hace que muchas veces prefiramos correr hacia delante.

Estar jodida no te hace ni peor ni mejor terapeuta, te hace humana y con eso ya es suficiente.

En consecuencia, a veces si estás mal te callas, te lo tragas y tiras, hasta que no puedes más, hasta que el cuerpo te dice hasta aquí hemos llegado. Por ello, es importante que empecemos a hablar de ello. Estar jodida no te hace ni peor ni mejor terapeuta, te hace humana y con eso ya es suficiente. A veces es importante parar, redefinirnos y poder seguir andando. El miedo es normal, cómo no vas a tenerlo, pero oye, qué es lo que siempre dices, que hay que exponerse, pues a ello amigue. Cada une tendremos nuestras necesidades y nuestras contingencias, no puedo dar tips generales, pero empezar a reconocer que no estás bien ya es un primer paso, uno muy valiente. Desde aquí, desde una terapeuta que estuvo muy jodida, te mando un abrazo muy fuerte y te deseo mucho ánimo.